Hace algunos días, varias cuentas de redes sociales viralizaron una entrevista que el actor chileno Pedro Pascal ofreció en el programa Jimmy Kimmel Live!, de la cadena norteamericana ABC, y en la que relató, de una manera muy graciosa, su decisión dejar el grupo de WhatsApp familiar que compartía con sus 34 primos.
“Mi teléfono estaba explotando a cada segundo. Yo sabía todo lo que estaba pasando, la rutina diaria de 34 personas”, señaló el protagonista de “The Mandalorian”. La frase “soy muy famoso, déjenme solo” fue la que utilizó para explicar esta determinación a sus cercanos.
Pero, usted que está leyendo esta nota ¿Se ha sentido como el famoso artista nacional? ¿Ha tenido ganas de salirse de los chats familiares, de trabajos, o de amigos por una sensación de sobredosis de información que muchas veces no es relevante o que le resulta inoportuna?
Antes de seguir desarrollando el tema, hay que reconocer una cosa: la utilización del WhatsApp se ha convertido en algo, que para muchos y muchas, está siempre, o casi siempre, presente. Por lo mismo, las notificaciones de la app de color verde parecen no respetar horarios ni lugares. Esa una gran realidad de la vida moderna y tecnologizada.
LOS PROBLEMAS POR EL USO DE WHATSAPP
No hay dudas. El WhatsApp es una herramienta útil para la comunicación instantánea. Los problemas empiezan a surgir cuando la aplicación comienza a dominar la atención y los horarios de sus usuarios. Y, también, cuando las personas se dan cuenta de que los mensajes que se reciben son interminables, y de todo tipo, por lo que, en algunas personas terminan generando hastío o episodios de ansiedad.
¿Y qué pasa con esto? Para Dante Castillo, sociólogo y académico de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Santiago (y que además está desarrollando el proyecto Fondecyt 1231574 llamado "Educación superior en ambientes híbridos de aprendizaje: tensiones y desafíos para el sistema universitario chileno en un entorno social hipermedia”) señaló que “las evidencias internacionales, y algunos estudios nacionales, muestran que los efectos negativos en torno a los usos inadecuados del WhatsApp se agrupan en varias dimensiones”.
Aquí, el profesor destaca consecuencias que se pueden producir a nivel psicológico y emocional, "sobre todo en la población infantil y juvenil que siente la necesidad de responder rápido o esperar respuestas veloces y la tardanza puede generar ansiedad y estrés”.
A ellos, se suman problemáticas a nivel sociológico que están relacionadas a su impacto en las relaciones sociales (por la desconexión en las interacciones reales (biológicas o presenciales). Incluso, el académico señala que este popular servicio de comunicación online también “puede ser caracterizado como un dispositivo de control, domesticación, dominación y adiestramiento, promovido por un conjunto de poderes fácticos que se disputan la hegemonía del consumo y de la ideología”.
Castillo indicó que, a un nivel más micro, “este tipo de tecnología es propicia para la generación de malentendidos y conflictos” debido “a que no contiene todos los elementos y signos de una interacción biológica-presencial”.
Y a todo lo anterior, el profesional suma otro tipo de problemáticas, como las provocadas en el sector productivo (por una disminución del rendimiento laboral debido a una constante revisión del teléfono) y físicas (fatiga visual por la atención constante a una pantalla y dolores musculares en el cuello, espalda y las muñecas).
¿TIEMPOS DEFINIDOS PARA EL WHATSAPP?
“No es necesario estar siempre conectado a WhatsApp, ni a cualquier otro sistema de mensajería, salvo en situaciones extraordinarias”, sostiene Teresa Pérez, docente de la Facultad de Humanidades de la Usach.
Y ¿qué métodos podemos aplicar para tener un uso de aplicaciones que no sea perjudicial? En este punto, Pérez indica que “lo importante es tener criterios claros y que todo el entorno sepa que existen horarios en que no se contestarán mensajes. Esto tiene que ver con las propias necesidades de autorregulación”.
De hecho, la académica recuerda que, en el caso laboral, hay normativas que si bien no se refieren específicamente a la herramienta de mensajes instantáneos, si regulan las interacciones a distancia. En el caso de Chile, la Ley 21.220 (dictada durante los días de pandemia) establece que “el empleador deberá respetar su derecho (del trabajador) a desconexión, garantizando el tiempo en el cual ellos no estarán obligados a responder sus comunicaciones, órdenes u otros requisitos.
El tiempo de desconexión deberá ser de, al menos 12 horas continuas en un período de 24 horas. Y en ningún caso el empleador podrá establecer comunicaciones ni formular órdenes u otros requerimientos en días de descanso, permisos o feriado anual de los trabajadores”.
Ahora en los casos en que el uso del WhatsApp no esté relacionado con el mundo del trabajo, Dante Castillo explica que un uso adecuado de la aplicación va de la mano con “el grupo etario al que pertenece el usuario”. “En el caso de la población infantil y adolescente, el uso recae exclusivamente en los padres o adultos responsables del cuidado. Y en lo que respecta a los adultos mayores o próximos a la tercera edad, ellos muestran menos apego al uso excesivo de la plataforma y también tienen condiciones que les permiten advertir un uso problemático de este recurso tecnológico”, asevera.
El académico resalta que lo recomendable “es la disminución del tiempo de desconexión permanente”. “Las estrategias pueden ser apagar el celular y volver al uso de un teléfono fijo para las emergencias y evitar así la ‘sensación de desconexión’. También, está la posibilidad de utilizar el ‘modo avión’ para aquellos momentos que requieren un máximo de atención para una tarea o una actividad”, ejemplifica.
En ese aspecto, Teresa Pérez recalca que “la pausa de desconexión social es muy importante porque sirve para diferenciar las esfera de la vida. Si tú traes, a través del WhatsApp, los asuntos del trabajo a tu casa, ya no estás haciendo la diferenciación de los sistemas sociales. Y eso puede generar mucha presión y confusiones en el entorno”. Es decir, es necesario poder expresar y darse el tiempo de explicar que no siempre se llega feliz “de la oficina a la casa”. “No somos autómatas, ese es un entrenamiento social que no tenemos, pero es importante que nos hagamos cargo de dichas situaciones y aprendamos a diferenciar espacios”, sostiene.
¿SE DEBE EXPLICAR EL ABANDONO DE UN GRUPO?
En su viralizada entrevista en la televisión norteamericana, Pedro Pascal aseguró que, con breves palabras, explicó a sus primos su necesidad de salirse del grupo familiar. “Soy muy famoso, déjenme solo”, señaló.
Ahora, hay muchas personas que, al verse abrumadas, dejan esos chats de manera intempestiva, sin dar argumentos, por pequeños que sean, como hizo el actor. Consultado sobre este tema, Dante Castillo indicó que “es bueno indicarle a los demás que la persona está haciendo un trabajo para controlar el tiempo y dedicación a la plataforma. Y de esta manera, solicitar comprensión y ayuda en este proceso de depuración y uso ‘saludable’ de WhatsApp”.
Para el profesor de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Santiago, “lo que nos debe convocar es ver métodos de apoyo para quienes tienen consumos problemáticos y que, por lo mismo, no logran tiempos de ‘abstinencia’”.
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